Una tormenta histórica sembró por completo el caos en la ciudad de Zúrich, transformando un fuerte temporal en una de las jornadas más catastróficas de los últimos tiempos.
En un lapso de apenas dos horas, miles de rayos iluminaron el cielo de forma consecutiva, mientras feroces rachas de viento que alcanzaron casi los 90 km/h derribaban árboles, bloqueaban vialidades, inundaban estaciones y paralizaban el sistema de transporte público.
Los equipos de emergencia trabajaron de forma ininterrumpida para atender cientos de reportes; lamentablemente, el saldo de la catástrofe incluyó a varias personas heridas y el trágico fallecimiento de una adolescente de 16 años de edad.