Luis Enrique Barragán, alias “El R-5”, señalado como líder del Cártel de Los Reyes, fue abatido entre el domingo y lunes junto con otros dos presuntos integrantes de su grupo. Tras su muerte, una de las líneas de investigación apunta al supuesto reclutamiento de niños y adolescentes para incorporarlos a las filas de la organización criminal.
De acuerdo con los señalamientos que han trascendido sobre la estructura encabezada por el R-5, sus actividades no se habrían limitado al narcotráfico y a las presuntas extorsiones contra productores de aguacate en Michoacán.
También es señalado de utilizar distintas estrategias para atraer a menores de edad, entre ellas el ofrecimiento de dinero, armas, drogas y la promesa de obtener poder o reconocimiento dentro de la organización.
“Chuchito Nini”, entre los fallecidos
En el mismo enfrentamiento en el que murió el R-5 también perdieron la vida otros dos hombres, de acuerdo con los reportes de las autoridades.
Versiones periodísticas señalan que uno de ellos sería Jesús Sandoval, alias “El Chuchito Nini”, un joven que presuntamente pertenecía al círculo cercano del líder criminal.
“Chuchito Nini” habría sido identificado en esas versiones como uno de sus posibles escoltas y como una persona que presuntamente participaba en el acercamiento de otros jóvenes mediante redes sociales.
Sin embargo, estos señalamientos forman parte de las líneas de investigación y versiones que deberán ser confirmadas por las autoridades ministeriales.
Fiscalía mantiene bajo resguardo los cuerpos
Los cuerpos del R-5, de “El Chuchito Nini” y del tercer hombre permanecen bajo resguardo de la Fiscalía General del Estado de Michoacán, mientras continúan los trabajos periciales y las diligencias ministeriales.
Las autoridades deberán establecer oficialmente la identidad de los fallecidos, así como determinar las circunstancias en las que ocurrió el enfrentamiento y su posible relación con actividades criminales.
Investigan alcance del presunto reclutamiento
Uno de los puntos que permanece bajo investigación es determinar qué alcance habría tenido el supuesto reclutamiento de niños y adolescentes dentro de la estructura del Cártel de Los Reyes.
De confirmarse, las investigaciones podrían permitir establecer cuántos menores habrían sido contactados, mediante qué mecanismos y cuál habría sido su participación dentro de la organización.
La muerte del R-5 representa así no solo un golpe a la estructura criminal que presuntamente encabezaba, sino también un punto de partida para esclarecer los posibles mecanismos utilizados para incorporar a menores a sus filas.












