Una ola de manifestaciones estudiantiles derivó en intensos enfrentamientos con las fuerzas del orden, colocación de barricadas y quema de mobiliario en múltiples localidades de Francia.
Las jornadas de protesta provocaron cierres viales y disturbios en los accesos a diversos centros académicos, donde grupos de inconformes lanzaron objetos diversos hacia los cercos policiales y encendieron fogatas sobre la vía pública en señal de rechazo.
Ante la escalada de violencia, los contingentes antimotines hicieron uso de gases lacrimógenos y dispositivos de dispersión para liberar las avenidas principales y recuperar el control del perímetro en las inmediaciones de los recintos urbanos.
De acuerdo con el balance oficial de los cuerpos de seguridad, al menos 416 escuelas y liceos registraron afectaciones operativas o daños materiales, mientras que más de 440 personas fueron arrestadas durante los operativos desplegados.












