El impacto de un potente sistema meteorológico extratropical generó severas complicaciones en la franja marítima del noreste de Estados Unidos debido a la fuerza del viento y las marejadas acompañantes.
Las intensas mareas ciclónicas sobrepasaron las barreras naturales y malecones a lo largo de la costa del estado de Nueva Jersey, inundando calles, avenidas principales y zonas residenciales.
El incremento en el nivel del agua provocó anegaciones considerables en infraestructuras urbanas, dejando vehículos varados y afectando los accesos a diversos inmuebles cercanos al litoral.
Cuerpos de emergencia y brigadas de rescate desplegaron operativos especiales en las comunidades costeras más expuestas para auxiliar a los residentes y restringir la circulación en tramos carreteros invadidos por el mar.