Pemex atraviesa una crisis profunda: es considerada una de las empresas más endeudadas del mundo, con pasivos cercanos a 100 mil millones de dólares y adeudos a proveedores que rondan los 400 mil millones de pesos.
Su baja rentabilidad y dependencia del dinero público la han puesto en la mira de calificadoras internacionales, que la señalan como un riesgo para la estabilidad económica del país. Durante la gestión de Octavio Romero -cercano a López Obrador- se agravaron problemas como la deuda, accidentes en refinerías y señalamientos de corrupción.
Posteriormente, Víctor Rodríguez Padilla asumió la dirección, pero su gestión concluyó con su renuncia tras cuestionamientos en Palacio Nacional.