El pan de muerto negro destaca por su color oscuro y su ligero sabor ahumado, características que han despertado curiosidad durante la temporada de Día de Muertos. A pesar de los rumores que circularon en redes sociales sobre el supuesto uso de cenizas de difuntos, esta preparación utiliza un ingrediente de origen vegetal para conseguir su apariencia.
El secreto está en el totomoxtle, nombre de origen náhuatl que se refiere a las hojas secas de maíz. En una panadería de Xochimilco, el chef Iván Rosales, egresado del Claustro de Sor Juana, quema y carboniza estas hojas hasta obtener un polvo fino que mezcla con azúcar para darle al pan su característico tono negro.
La masa se elabora con harina de trigo y ralladura de frutas como mandarina, limón y naranja. Su forma redonda representa el ciclo de la vida y la muerte, mientras que los huesitos y el cráneo de la parte superior hacen referencia a los difuntos. Después de hornearlo, se cubre con mantequilla derretida y se espolvorea con la mezcla de azúcar y ceniza de totomoxtle, que adquiere una tonalidad más oscura al humedecerse.
La receta ganó notoriedad luego de que una usuaria estadounidense difundiera en redes sociales la afirmación de que este pan se preparaba con cenizas de personas fallecidas. Sin embargo, la técnica descrita utiliza hojas de maíz carbonizadas. Esta versión artesanal forma parte de la oferta de temporada en Xochimilco y, de acuerdo con la información difundida, estaría disponible hasta el 15 de noviembre.













