Para miles de familias mexicanas, colocar un altar de Día de Muertos o despedir a un ser querido se ha convertido en algo imposible, debido a que los cuerpos permanecen sin identificar en instalaciones forenses o terminan en fosas comunes.
De acuerdo con datos del INEGI retomados por TV Azteca, durante 2025 los servicios periciales y médicos forenses del país recibieron 100 mil 20 cadáveres. Al cierre de ese año, 10 mil 770 cuerpos permanecían almacenados en anfiteatros, mientras que otros restos humanos continuaban pendientes de identificación.
La situación representa una espera dolorosa para familiares de personas desaparecidas, quienes deben atravesar procesos de identificación genética y pericial antes de poder recuperar los restos y darles sepultura.
El problema también se refleja en los cuerpos que salen de los servicios forenses sin haber sido identificados. En 2025 egresaron 6 mil 502 cadáveres no identificados; de ellos, 48.7 por ciento fue nuevamente almacenado en anfiteatros y 26.3 por ciento terminó en fosas comunes individuales.
Mientras los registros muestran la dimensión del rezago, detrás de cada cuerpo existe una familia que continúa esperando respuestas. Para muchas de ellas, la incertidumbre impide cerrar el duelo y rendir homenaje a sus seres queridos, incluso durante fechas tan significativas como el Día de Muertos.













