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Michoacán se hunde en la pobreza laboral: trabajadores cuestionan resultados del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla

Tener un empleo ya no garantiza que el dinero alcance para vivir. En Michoacán, la pobreza laboral se mantiene como uno de los principales pendientes económicos y, de acuerdo con los datos proporcionados, durante el último año registró un incremento de 2.4 puntos porcentuales, un escenario que pone en entredicho los resultados de las políticas implementadas durante el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla.

La situación contrasta con el discurso de generación de empleos y mejores condiciones económicas, pues miles de trabajadores continúan enfrentando dificultades para cubrir el costo de la canasta básica. Para algunos michoacanos, el problema no solamente está en conseguir un trabajo, sino en encontrar uno que permita cubrir las necesidades de una familia.

“A veces ganarse los centavos cuesta mucho y para conseguirlos está muy complicado. El gobierno no está haciendo bien su labor, respaldando lo que dijo que iba a dar empleo, el cual no lo hay y las estadísticas indican otra cosa”, señaló Roberto Tinoco, trabajador.

A este panorama se suma el incremento constante en el precio de productos y servicios básicos, mientras los ingresos avanzan a un ritmo que, para los michoacanos, resulta insuficiente.

El señalamiento vuelve a colocar bajo la lupa a la administración de Alfredo Ramírez Bedolla, particularmente en materia de generación de empleos formales y mejor remunerados. Mientras los trabajadores aseguran que el dinero alcanza cada vez para menos, los indicadores laborales muestran que persisten condiciones que dificultan mejorar la economía de los hogares.

La informalidad, otro pendiente.

La problemática no termina con la pobreza laboral. En Michoacán también persiste una elevada proporción de trabajadores en la informalidad, lo que significa que una parte importante de la población ocupada enfrenta empleos sin prestaciones o con condiciones laborales menos estables.

Y es que seis de cada diez trabajadores se encuentran en la informalidad. A ello se suma que la pobreza laboral alcanzó 36.2 por ciento durante el último trimestre de 2025, lo que significa que más de una tercera parte de la población se encontraba en hogares cuyos ingresos laborales no eran suficientes para adquirir la canasta alimentaria.

El gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla enfrenta el problema de demostrar que las estrategias económicas anunciadas durante su administración se están traduciendo realmente en empleos formales, salarios competitivos y mejores condiciones para los trabajadores. Por ahora, las cifras de pobreza laboral y los testimonios ciudadanos dibujan una realidad distinta para miles de familias michoacanas: tener trabajo no necesariamente significa dejar atrás la pobreza.

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