Mientras el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla presume avances y resultados en Michoacán, más de 242 mil personas continúan sin saber leer ni escribir, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El dato revela uno de los graves pendientes que arrastra la entidad en materia educativa: 6.1 por ciento de la población michoacana se encuentra en condición de analfabetismo, colocando al estado entre los primeros lugares del país en este indicador.
Ante este panorama, ciudadanos consideran que el gobierno encabezado por Alfredo Ramírez Bedolla mantiene una deuda con la población que permanece fuera del sistema educativo y demandan mayores esfuerzos para fortalecer los programas de alfabetización.
“Pues debe poner más atención en la gente más necesitada para que tengan algún recurso para que les den buena educación a sus hijos”, señaló Joel Martínez, trabajador michoacano.
Por su parte, Guillermina Rubio, madre de familia, consideró necesario que el gobierno asuma un mayor compromiso tanto con las familias como con los docentes.
“Que el gobierno se comprometa con los padres de familia, tanto con los maestros, porque la verdad los maestros son muy mal pagados también y la verdad es una responsabilidad muy grande”, expresó.
De acuerdo con los datos del INEGI, Michoacán se ubica entre las entidades con las tasas más elevadas de analfabetismo del país, ocupando alrededor del quinto o sexto lugar nacional, dependiendo del indicador y periodo considerado.
La falta de acceso a planteles educativos, las condiciones de pobreza, la marginación de algunas comunidades y el abandono escolar son señalados como factores que contribuyen a mantener este rezago.
La problemática también ha generado críticas hacia la administración de Alfredo Ramírez Bedolla, pues ciudadanos consideran que los recursos y políticas públicas destinados a educación y alfabetización no han sido suficientes para atender a quienes permanecen en esta condición.
“El gobierno más bien motiva e invierte en otras cosas o en definitiva se lo roba el presupuesto que va directamente a la educación, para que el pueblo no sea más solvente económicamente”, afirmó Julio Mora, ciudadano.
Mientras tanto, el analfabetismo continúa siendo una asignatura pendiente para Michoacán y uno de los retos que deberá atenderse con mayor énfasis, especialmente en las comunidades donde las oportunidades educativas siguen siendo limitadas.