Menos empleos, poca inversión y una crisis de seguridad que ha dejado asesinatos de figuras políticas forman parte del escenario que enfrenta Michoacán, mientras el estado aparece entre los últimos lugares del Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO, indicador que mide la capacidad para atraer inversión y generar oportunidades.
El dato resulta incómodo para el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla: Michoacán se mantiene en la parte baja de la medición, mientras en el mercado laboral acumula, de acuerdo con las cifras proporcionadas, 4 mil 717 empleos formales perdidos.
A esto se suma la violencia que ha golpeado a distintos sectores de la entidad.
Durante la actual administración fueron asesinados políticos y presidentes municipales, entre ellos el expresidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, cuyo homicidio continúa siendo uno de los casos que más ha sacudido al estado.
Mientras el Gobierno de Michoacán presume avances en seguridad, con una reducción de homicidios respecto al máximo registrado en 2021, la realidad que señalan ciudadanos es que la violencia y la falta de oportunidades siguen siendo parte de la vida cotidiana.
En materia económica, Armando Osorio cuestionó la falta de industria en Morelia y responsabilizó al gobierno en turno de no concretar suficientes proyectos para generar empleos y derrama económica.
“Michoacán está muy bajo en la oferta de empleos, porque casi no existe en Morelia industria y creo que es responsabilidad del gobierno en turno concertar y concretar proyectos que beneficien al estado con una derrama económica”.
El panorama coloca nuevamente bajo cuestionamiento al gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla: mientras se anuncian estrategias y resultados oficiales, los indicadores de competitividad y empleo muestran los pendientes que todavía enfrenta Michoacán para atraer inversión, generar trabajos formales y ofrecer mejores condiciones económicas a sus habitantes.