Las ideas planteadas durante las conferencias matutinas de Andrés Manuel López Obrador marcaron buena parte de la política educativa de su administración, de acuerdo con sus críticos.
Durante ese periodo, perfiles como Marx Arriaga y el venezolano Sady Loaiza tuvieron participación en el diseño y desarrollo de los libros de texto y de la llamada Nueva Escuela Mexicana, proyecto que generó controversia entre especialistas, docentes y padres de familia.
Uno de los cuestionamientos se centró en el contenido y enfoque de los nuevos materiales educativos, así como en una visión que, según sus detractores, privilegiaba el colectivismo por encima de otros modelos de formación.
También fueron polémicas algunas expresiones atribuidas al entorno de la reforma educativa sobre la lectura y el placer de leer.
Años después, el modelo continúa bajo debate y sus críticos lo señalan como un fracaso, mientras sus defensores sostienen que buscó transformar la educación pública nacional.













