La tormenta tropical Iselle se formó en el océano Pacífico y se localiza al sur-suroeste de la península de Baja California, con vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora y rachas de hasta 95 km/h, de acuerdo con el reporte del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
A las 09:00 horas del 23 de agosto, su centro se ubicaba aproximadamente a 955 kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y se desplazaba hacia el oeste-noroeste a 19 km/h.
Sin embargo, debido a su distancia y trayectoria, Iselle no representa peligro para México, por lo que el ciclón no tendrá efectos directos sobre Michoacán ni el resto del país.
¿Qué estados podría afectar Iselle?
Aunque la tormenta tropical se mantiene lejos del territorio nacional, su circulación podría generar oleaje elevado y corrientes de resaca principalmente en la costa occidental de la península de Baja California.
De acuerdo con los pronósticos, Baja California Sur y Baja California serían las entidades con posibles efectos indirectos por el oleaje, sin que hasta el momento se prevea que el ciclón toque tierra en México.
Otros sistemas mantienen en vigilancia al Pacífico mexicano
Mientras Iselle se aleja de México, el SMN mantiene bajo vigilancia varias zonas de baja presión en el Pacífico, una de ellas al sur de Oaxaca y asociada con la onda tropical número 31.
Este sistema incrementó sus probabilidades de desarrollo ciclónico, con 10% en 48 horas y hasta 90% en los próximos siete días, mientras continúa su desplazamiento hacia el oeste-noroeste.
Además, se prevé la formación de otra zona de baja presión al sur de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, la cual mantiene 30% de probabilidad de desarrollo ciclónico en siete días, por lo que su evolución deberá mantenerse bajo vigilancia.
Para este lunes 24 de agosto, Michoacán se encuentra entre los estados con pronóstico de lluvias muy fuertes, aunque estas precipitaciones estarán asociadas a otros sistemas meteorológicos y no directamente a Iselle.
Las autoridades recomiendan mantenerse atentos a los avisos meteorológicos, ya que la actividad en el océano Pacífico continúa siendo vigilada ante la posible evolución de nuevos sistemas.