La acumulación constante de agua generó estragos en el municipio de Bacalar, Quintana Roo, donde los pobladores tuvieron que afrontar el ingreso del flujo hídrico a sus domicilios y el anegamiento de vialidades principales que quedaron intransitables para los vehículos particulares.
Además de las afectaciones materiales reportadas en las viviendas, las precipitaciones y el oleaje afectaron la franja de los muelles, provocando que diversas embarcaciones turísticas y de pesca quedaran parcialmente sumergidas tras llenarse de agua.
Ante el incremento de los niveles del agua, habitantes y prestadores de servicios turísticos sumaron esfuerzos para intentar poner a salvo sus pertenencias y asegurar los navíos amarrados en la orilla.












