El huracán Isaías impactó con fuerza la región costera del golfo en Estados Unidos, alcanzando tierra firme entre los estados de Alabama y el noroeste de Florida.
El fenómeno meteorológico ingresó con vientos sostenidos de gran intensidad que alcanzaron los 169 kilómetros por hora, acompañados de marejadas ciclónicas y olas con alturas estimadas entre 1.8 y 2.7 metros que barrieron el litoral.
La magnitud de los vientos provocó daños severos en la infraestructura eléctrica, dejando a más de 750,000 usuarios sin suministro de energía en amplias zonas residenciales y comerciales.
Asimismo, las condiciones meteorológicas adversas obligaron a suspender la mayor parte de las operaciones aéreas y comerciales, provocando la cancelación generalizada de vuelos en diversos aeropuertos de la región afectada.