Una potente erupción volcánica encendió las alarmas de los cuerpos de monitoreo sísmico tras registrarse un drástico incremento en la actividad eruptiva que expulsó material incandescente a una distancia considerable. Durante la noche del 2 de agosto, el volcán Sakurajima, ubicado en la región suroeste de Japón, produjo una fuerte explosión que generó una densa columna de ceniza y humo que alcanzó los 3 mil metros de altura sobre el nivel del cráter.
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Agencia Meteorológica de Japón, el estallido proyectó grandes fragmentos volcánicos a casi un kilómetro de distancia de la estructura colosal. Las autoridades mantienen una estrecha vigilancia sobre la zona, debido a que la caldera ha registrado un flujo e intensa actividad eruptiva de forma constante desde el pasado 31 de julio.