Durante una reunión organizada por la influencer Ekaterina Didenko en Rusia, se arrojaron decenas de kilos de hielo seco al interior de una piscina con el objetivo de crear un efecto visual de niebla.
Sin embargo, la rápida liberación de dióxido de carbono (CO₂) desplazó por completo el oxígeno del ambiente. Debido a esta situación química, tres de las personas que ingresaron a la alberca perdieron el conocimiento de manera inmediata y, a pesar de los diversos intentos por auxiliarlas y reanimarlas en el sitio, fallecieron en el lugar de los hechos.