La comercialización de cerveza enfrenta otro problema además de los posibles aumentos de impuestos: extorsiones y cobro de derecho de piso a depósitos, tiendas y comercios en distintas entidades del país.
Los cobros ilegales suelen calcularse sobre el valor de los productos, por lo que un incremento en los precios también podría representar mayores ganancias para los grupos criminales que controlan su distribución y venta en algunas regiones.
De acuerdo con el texto, al menos 14 grupos criminales mantienen influencia sobre la distribución y comercialización de cerveza y bebidas alcohólicas en diferentes puntos del territorio nacional.
La cerveza se ha convertido en un producto atractivo para estas organizaciones debido a su alta demanda, rápida rotación y constante flujo de efectivo. Entre las actividades señaladas se encuentran el robo, contrabando, reventa y comercialización de productos apócrifos, además de esquemas de lavado de dinero relacionados con su comercialización.
Grupos señalados en distintas entidades
En Michoacán, Los Viagras y Los Blancos de Troya han sido señalados por su injerencia en la distribución de bebidas.
En el Estado de México, se señala a La Familia Michoacana; mientras que en Ciudad de México aparece La Unión Tepito. En Guanajuato se menciona al Cártel Santa Rosa de Lima y en Chiapas al Cártel Chamula.
El Cártel Jalisco Nueva Generación es señalado en Jalisco, Colima, Nayarit y parte de Michoacán.
En Sinaloa, Sonora, Chihuahua y Baja California, el texto refiere la presencia de células vinculadas a La Mayiza y Los Chapitos.
Uno de los escenarios señalados como más complejos es Guerrero, donde distintos grupos delictivos disputarían y controlarían la distribución, el precio y la comercialización de cerveza, entre ellos La Familia Michoacana y Los Ardillos.












