Por un lado, el secretario del Tesoro de Estados Unidos advirtió que quienes hayan recibido dinero del narcotráfico pueden ser considerados terroristas y están bajo vigilancia.
En paralelo, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero —quien respaldó a López Obrador— fue señalado por presunto lavado de dinero vinculado al financiamiento de proyectos de izquierda en América Latina, incluyendo apoyos a líderes como Chávez, Maduro, Petro y Lula, así como a la 4T. El origen de esos recursos es ahora cuestionado en España.
A esto se suma la detención en Florida de un presunto operador financiero del gobierno de Nicolás Maduro, quien tendría información relevante sobre operaciones en México, incluido el caso Segalmex.
En conjunto, crece la información sobre posibles fuentes de financiamiento ligadas a Morena, como el narcotráfico, el desvío de recursos y el contrabando de combustible, lo que podría traer consecuencias legales.
En este contexto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, llamó a actuar con firmeza contra los cárteles, a los que considera organizaciones terroristas.
El funcionario reiteró que el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones criminales son enemigos de Estados Unidos.
Según esta postura, personas o empresas que mantengan vínculos con estos grupos estarían tratando con organizaciones terroristas. Bessent señaló que recibir dinero del narco es inadmisible y mencionó la desarticulación de tres instituciones financieras, entre ellas Vector.
También se investigaría a posibles actores políticos que habrían recibido recursos ilícitos para campañas o para facilitar operaciones criminales.
Bajo esta perspectiva, se cuestiona la protección a ciertos funcionarios, mientras que para el secretario del Tesoro combatir a los cárteles y sancionar a sus socios es un tema de seguridad, no político.