El paso del tifón Maysak ha provocado una catástrofe sin precedentes en la región meridional de Guangxi, al sur de China, dejando un saldo de varios muertos, desaparecidos, evacuados y millonarios daños materiales.
La emergencia escaló a niveles críticos en la localidad de Hengzhou tras la rotura de la represa de un embalse; las graves inundaciones resultantes destruyeron criaderos locales, permitiendo la fuga de cerca de 900 serpientes, incluidas cobras altamente venenosas.
Actualmente, la región se encuentra en alerta roja , el nivel más alto, debido a que 55 ríos superaron sus límites, mientras los reptiles se desplazan por las calles inundadas y bajan hacia los pueblos cercanos, dejando ya un reporte de una persona fallecida a causa de una mordedura.