El océano Pacífico está experimentando un cambio visible relacionado con el intenso fenómeno de El Niño, que este año ha provocado que amplias zonas del océano ecuatorial pasen de tonalidades verdes a un azul más profundo.
El cambio ha sido observado mediante imágenes satelitales de la NASA, particularmente con información obtenida por el satélite PACE, diseñado, entre otras funciones, para estudiar el color del océano y las condiciones de los ecosistemas marinos.
La explicación está relacionada con el fitoplancton, organismos microscópicos que viven cerca de la superficie y que constituyen una de las principales bases de la cadena alimenticia marina. La presencia de clorofila en estos organismos contribuye a que determinadas zonas del océano presenten tonalidades verdes.
Sin embargo, durante un episodio fuerte de El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios reduce el afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes. Al disminuir la disponibilidad de estos nutrientes, también puede reducirse la concentración de fitoplancton, haciendo que el agua refleje una tonalidad más azul.
¿Qué significa para la vida marina?
La reducción del fitoplancton no representa únicamente un cambio de color. Estos organismos son fundamentales para el ecosistema oceánico, ya que sirven de alimento para numerosas especies y sostienen buena parte de la cadena alimentaria marina.
Los datos de la NASA muestran que las concentraciones de clorofila en distintas regiones del Pacífico ecuatorial fueron considerablemente menores en 2026 respecto a 2025, coincidiendo con el fortalecimiento de El Niño.
El fenómeno también está relacionado con modificaciones en la circulación atmosférica y oceánica, cambios en las lluvias y alteraciones en diferentes regiones del planeta.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos señala que El Niño continúa fortaleciéndose y que existe una probabilidad superior al 83 % de que se mantenga entre fuerte y muy fuerte durante los primeros meses de 2027.
En México, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya había advertido desde junio que El Niño podría intensificarse durante el invierno 2026-2027 y que existía una probabilidad de que alcanzara la categoría de “muy fuerte” entre noviembre y enero.
El cambio en el color del Pacífico es, por ahora, una de las señales visibles de las transformaciones que está provocando este fenómeno climático en el océano y sus ecosistemas.













