Niños de una escuela primaria rural de la comunidad de Motín del Oro, en el municipio de Aquila, Michoacán, toman clases a un costado de un corral de cerdos, situación que ha generado preocupación entre los padres de familia debido a los fuertes olores que llegan hasta las instalaciones educativas.
De acuerdo con la denuncia hecha por el Comité de Padres de Familia, el olor proveniente del chiquero es intenso y afecta a los menores durante su jornada escolar. “El olor llega muy fuerte y es muy malo para los niños”, expresó uno de los padres de familia.
Ante esta situación, los familiares aseguran que desde hace meses han solicitado la intervención de las autoridades municipales y comunales para que se retire a los animales o, en su defecto, se realice una limpieza profunda del corral, sin que hasta ahora se haya resuelto el problema.
La preocupación de los padres no solamente está relacionada con las condiciones en las que los estudiantes reciben clases, sino también con las posibles afectaciones a su salud. Incluso, algunas familias han optado por no llevar a sus hijos a la escuela ante el temor de que la exposición constante a los malos olores pueda enfermarlos.
La inquietud tiene como antecedente estudios sobre la exposición al aire de granjas porcinas, en los que se han identificado respuestas respiratorias y otros síntomas en personas expuestas a estos ambientes. Una investigación publicada en 2006 en el Journal of Occupational Medicine and Toxicology documentó reacciones como fiebre, malestar y alteraciones bronquiales en voluntarios expuestos durante varias horas.
Por ello, el Comité de Padres de Familia insiste en que las autoridades atiendan la denuncia y garanticen condiciones adecuadas para que los menores puedan continuar con sus clases sin estar expuestos a los olores provenientes del corral.
Con información de Homero Pasallo.













