Durante los últimos dos años, el Departamento de Justicia de Estados Unidos recopiló información clave de líderes del narcotráfico bajo su custodia. Sin embargo, en el caso de Ismael “El Mayo” Zambada, el juez Brian Cogan optó por un manejo cauteloso.
Se dejó claro que Zambada no entregó nombres de políticos mexicanos a cambio de beneficios judiciales. Asimismo, se estableció que su llegada a Estados Unidos ocurrió por acciones de Joaquín Guzmán López, descartando un acuerdo previo con autoridades.
Aunque evitó la pena de muerte, el exlíder del Cártel de Sinaloa podría ser trasladado a un centro con atención médica especializada debido a su estado de salud.
Pese a la sentencia, la DEA asegura que el caso no está cerrado. Las investigaciones continúan y podrían alcanzar a otros capos y presuntos vínculos políticos.
En ese contexto, persisten señalamientos del Departamento del Tesoro sobre redes de huachicoleo fiscal y su posible relación con financiamiento político. Incluso, sigue vigente la solicitud de detención contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros implicados.
La gran incógnita ahora es quién será el siguiente objetivo en esta red que apenas comienza a revelarse.