Las fuertes lluvias pueden provocar encharcamientos e inundaciones que representan un grave riesgo para los automovilistas, incluso cuando el nivel del agua parece bajo.
De acuerdo con información de especialistas en seguridad vial, un automóvil compacto puede comenzar a perder adherencia entre los 15 y 20 centímetros de agua, además de existir riesgo de aquaplaning y daños mecánicos.
Cuando el nivel alcanza aproximadamente 30 centímetros, aumenta considerablemente la posibilidad de perder tracción y el control de la dirección.
El peligro es aún mayor conforme aumenta la profundidad: entre 60 y 70 centímetros, un vehículo puede comenzar a flotar parcialmente, mientras que con niveles de entre 70 y 90 centímetros, una corriente fuerte puede llegar a arrastrar incluso camionetas y vehículos de mayor tamaño.
¿Qué hacer ante una calle inundada?
Protección Civil recomienda no intentar cruzar zonas inundadas, especialmente cuando existe corriente, ya que la profundidad real puede ser difícil de calcular y debajo del agua podrían encontrarse baches, alcantarillas u otros obstáculos.
Ante una inundación, lo más seguro es buscar una ruta alterna y evitar poner en riesgo la vida por intentar atravesar una vialidad anegada.













