En medio de un escenario de tensión diplomática, se han reportado diferencias entre México y Estados Unidos respecto a la cooperación en materia de narcotráfico, particularmente sobre la posible entrega de personas señaladas por este delito.
De acuerdo con diversas versiones, el gobierno mexicano habría mostrado resistencia a algunas solicitudes de extradición, mientras que desde el lado estadounidense se ha incrementado la presión política para obtener resultados más contundentes.
Este contexto ha generado un ambiente de mayor exigencia en la relación bilateral, con márgenes de negociación cada vez más reducidos y un seguimiento más estricto por parte de ambas administraciones.