Logo Michoacán

Dos gigantes dormidos: las brechas sísmicas de México que mantienen en alerta a los científicos

Descubre las dos gigantes dormidos de México que mantienen en alerta a los científicos: las brechas sísmicas de Guerrero y Tehuantepec. ¿Hay riesgo?

Sismos
|IA

México alberga dos de las zonas de mayor interés para la comunidad científica debido a su potencial para generar grandes terremotos: la Brecha Sísmica de Guerrero y la Brecha de Tehuantepec. Aunque ninguna permite predecir un sismo, ambas continúan siendo monitoreadas por especialistas debido a la energía que podrían estar acumulando desde hace más de un siglo.

La Brecha de Tehuantepec se localiza frente a las costas de Oaxaca, en el Golfo de Tehuantepec, donde la placa de Cocos se desliza por debajo de la placa de Norteamérica. Se extiende por aproximadamente 350 kilómetros de longitud y 80 kilómetros de ancho, y es considerada una brecha sísmica porque en ese segmento no se ha registrado un gran terremoto interplaca desde hace más de 100 años.

Aunque el terremoto de magnitud 8.2 ocurrido el 7 de septiembre de 2017 sacudió con fuerza al sur del país, los estudios determinaron que se trató de un sismo intraplaca, es decir, ocurrió dentro de la placa de Cocos y no en la zona de contacto entre las placas tectónicas donde se ubica la brecha.

Tras ese evento se registraron más de 20 mil réplicas, lo que abrió un debate entre los especialistas. Mientras algunos investigadores consideran que parte de la energía acumulada pudo haberse liberado, otros sostienen que el sismo incluso pudo incrementar los esfuerzos sobre la interfaz entre placas. Hasta ahora no existe consenso científico sobre cuánto cambió realmente el potencial sísmico de esta región.

En caso de que toda la Brecha de Tehuantepec llegara a romperse en un solo evento de subducción, diversos modelos geológicos estiman que podría generar un terremoto cercano o incluso superior a magnitud 8.0. Sin embargo, los científicos enfatizan que esto no constituye una predicción.

Por otra parte, la Brecha Sísmica de Guerrero continúa siendo una de las zonas más vigiladas del país. Se extiende aproximadamente entre Papanoa y Acapulco, donde ocurrieron seis grandes terremotos entre 1845 y 1911. Desde entonces no se ha registrado un evento que rompa por completo este segmento.

La preocupación radica en que, mientras las placas tectónicas permanecen trabadas, continúan acumulando esfuerzos que eventualmente podrían liberarse mediante uno o varios terremotos de gran magnitud.

El investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, Víctor Manuel Cruz Atienza, ha señalado que un sismo de magnitud similar o superior a 8.0 originado en esta región podría provocar movimientos muy intensos en la Ciudad de México debido a las características del suelo del antiguo lago sobre el que se encuentra asentada gran parte de la capital.

Especialistas como el exdirector del CENAPRED, Carlos Valdés, han planteado distintos escenarios hipotéticos para la liberación de esa energía, que van desde un solo terremoto de gran magnitud hasta una secuencia de varios sismos importantes. No obstante, recalcan que la ciencia aún no puede establecer cuándo ocurrirá un evento de estas características.

Los expertos coinciden en que las brechas sísmicas representan zonas con potencial para generar grandes terremotos, pero no son una señal de que un sismo vaya a ocurrir de manera inmediata. Por ello, insisten en que la mejor estrategia sigue siendo fortalecer la cultura de la prevención, mejorar las construcciones y mantener a la población preparada ante cualquier emergencia.

Tags relacionados