Los audios que Marina del Pilar Ávila ha reconocido como auténticos revelan a una gobernadora bajo presión, preocupada por los posibles cargos en su contra e incluso ante la eventualidad de una extradición.
En las grabaciones, la mandataria señala que ha sostenido reuniones con distintas agencias de Estados Unidos, a las que habría proporcionado información sin recibir, hasta ahora, una respuesta clara. También afirma haber sido objeto de un trato que considera injusto.
De acuerdo con sus propios dichos, ya habría compartido datos relacionados con presuntos narcopolíticos de alto nivel; sin embargo, esto no habría sido suficiente para las autoridades estadounidenses.
Ante la presión, incluso del FBI, Marina del Pilar habría dado un paso adicional al ofrecerse como fuente de información dentro de los consejos federales de seguridad, con el objetivo de reportar temas y estrategias discutidas en dichos espacios.
Mientras tanto, desde Palacio se sostiene que en esas reuniones no se abordan asuntos relevantes, en medio de una creciente polémica por el contenido y alcance de estas revelaciones.