El humo generado por cientos de incendios forestales activos en Canadá se ha desplazado hacia el noreste y el medio oeste de Estados Unidos, provocando un deterioro significativo en la calidad del aire y la emisión de alertas sanitarias en varios estados.
Nueva York figura entre las ciudades más afectadas por la densa nube de humo, mientras que autoridades de otros estados como Michigan, Illinois, Minnesota y Wisconsin también han advertido sobre condiciones insalubres e incluso peligrosas para la población.
Las autoridades de salud recomendaron a la población limitar las actividades al aire libre, mantener puertas y ventanas cerradas y utilizar mascarillas de alta filtración, especialmente en el caso de niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
De acuerdo con los reportes, Canadá enfrenta más de 800 incendios forestales, varios de ellos fuera de control, principalmente en las provincias de Ontario, Manitoba y Saskatchewan. Los fuertes vientos han favorecido que el humo recorra cientos de kilómetros y afecte a millones de personas en territorio estadounidense.
Especialistas señalaron que las partículas finas presentes en el humo representan un riesgo para la salud, ya que pueden agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, por lo que se mantiene el monitoreo de las condiciones atmosféricas en las zonas afectadas.
