Entre barricadas, filtros de seguridad y vigilancia las 24 horas, productores de aguacate y habitantes de Tancítaro mantienen un esquema de protección comunitaria para impedir el ingreso de grupos delictivos y resguardar a la población y sus fuentes de trabajo.
Ante los antecedentes de violencia y extorsiones que han afectado a distintas zonas productoras de aguacate en Michoacán, habitantes de este municipio decidieron organizarse y asumir tareas de vigilancia en los principales accesos a la demarcación.
“Decidimos tomar nuestras armas y ya no dejarnos someter”, relató Adolfo, productor de aguacate que ahora forma parte de la guardia comunitaria encargada de vigilar el territorio.
Los accesos a Tancítaro permanecen bajo supervisión constante. Los integrantes de la guardia mantienen comunicación mediante radios y realizan recorridos para detectar cualquier situación que pueda representar un riesgo para la comunidad.
La estrategia también busca proteger la actividad económica que sostiene a buena parte de las familias del municipio. Tancítaro cuenta con más de 35 mil hectáreas destinadas al cultivo de aguacate y alrededor de 6 mil huertas, por lo que la seguridad en las zonas productoras es una de las principales preocupaciones de los habitantes.
El presidente municipal señaló que este modelo de vigilancia comunitaria ha contribuido a contener delitos de alto impacto y aseguró que actualmente no se registran casos de secuestro, cobro de piso ni homicidio doloso en el municipio.
La organización de los productores y habitantes surgió como una respuesta ante el temor de que grupos delictivos pudieran apoderarse del territorio, afectar las actividades agrícolas o imponer cobros a quienes trabajan en el campo.
Con vigilancia permanente y coordinación entre los propios habitantes, Tancítaro busca mantener bajo resguardo sus caminos, comunidades y huertas, mientras sus productores continúan con la actividad que convirtió al municipio en uno de los principales referentes del llamado “oro verde” de Michoacán.













