Con la voz entrecortada y un mensaje que reflejó el dolor de miles de familias, una niña originaria de Culiacán, Sinaloa, estremeció al Congreso de la Unión al denunciar que la violencia ha convertido el miedo en parte de la vida cotidiana de la infancia en su estado.
Durante su participación en el Parlamento Infantil 2026, Estefanía Juárez Briseño, alumna de quinto grado de primaria, lanzó un llamado desesperado a las autoridades para que dejen de ignorar la realidad que enfrentan niñas y niños que crecen entre balaceras, amenazas y el temor constante de no regresar a casa.
"En Sinaloa la violencia se ha convertido en un monstruo que nos acecha cada día", expresó la menor desde la tribuna, mientras relataba que muchos estudiantes han tenido que suspender clases por los enfrentamientos armados y que numerosas familias viven con el miedo permanente de quedar atrapadas en el fuego cruzado.
Su intervención fue un duro recordatorio de que la inseguridad no solo cobra vidas, sino también sueños, tranquilidad e infancia.
La menor lamentó que decenas de niñas y niños hayan perdido la vida a causa de la violencia y que muchas familias hayan tenido que abandonar sus hogares para ponerse a salvo.
"Hoy la niñez y las familias cargamos con un miedo que no nos pertenece, un miedo que nos roba la paz y el derecho a crecer con seguridad", dijo con firmeza.
Lejos de quedarse en la denuncia, Estefanía pidió acciones concretas: mayor seguridad en escuelas y parques, protocolos que protejan a los estudiantes durante hechos violentos, atención psicológica para los menores afectados y más espacios seguros donde puedan jugar sin temor.
Su discurso culminó con una frase que resonó en el recinto y rápidamente se viralizó en redes sociales:
"Los niños no queremos crecer con miedo, queremos crecer con esperanza. Queremos estudiar, jugar, convivir con nuestras familias y alcanzar nuestros sueños".
Las palabras de la pequeña generaron una ola de reacciones entre usuarios, quienes lamentaron que sea una niña quien tenga que recordar a las autoridades el derecho de la infancia a vivir en paz, mientras la violencia continúa arrebatando la tranquilidad de miles de familias en Sinaloa.
