El sismo del 19 de septiembre de 1985 dejó una profunda huella en la historia de México. Miles de personas perdieron la vida, decenas de miles quedaron sin hogar y la Ciudad de México enfrentó uno de los momentos más difíciles de su existencia. En medio de las labores de reconstrucción y del esfuerzo colectivo por salir adelante, la celebración de la Copa Mundial de Futbol de 1986 se convirtió en un símbolo de esperanza y recuperación para un país que aún intentaba sanar sus heridas.
Sin embargo, durante la ceremonia inaugural en el Estadio Azteca, el entonces presidente Miguel de la Madrid fue recibido con una sonora rechifla por parte de los asistentes. El episodio quedó grabado como una de las manifestaciones públicas de inconformidad más recordadas de aquella época, reflejando el malestar de amplios sectores de la población por la respuesta gubernamental tras la tragedia. Así, mientras el Mundial buscaba proyectar una imagen de unidad y optimismo, los abucheos recordaron que el dolor y las críticas seguían presentes en la memoria colectiva de los mexicanos.