El valiente deportista Serguéi Boitsov logró romper el Récord Mundial de salto en caída libre desde un globo aerostático al lanzarse desde una asombrosa altitud de 11.5 kilómetros (11,500 metros), superando por un margen considerable la anterior marca global que se mantenía en los 10,600 metros de altura.
Durante el descenso extremo hacia la Tierra, el paracaidista alcanzó una velocidad vertiginosa superior a los 500 kilómetros por hora, enfrentándose además a condiciones climáticas extremas con temperaturas que descendieron hasta los 59 grados centígrados bajo cero.
Tras una maniobra impecable de apertura de velamen, el deportista realizó un descenso controlado para aterrizar de manera segura sobre un campo ubicado en la región de Altái, en el territorio de la Federación Rusa, marcando un nuevo hito dentro del deporte extremo internacional.












