El mundo del boxeo está de luto por la muerte de Prichard Colón, exboxeador puertorriqueño que falleció este jueves a los 33 años, casi 11 años después de sufrir graves lesiones cerebrales durante una pelea profesional.
El deceso fue confirmado por su padre y exentrenador, Richard Colón, quien compartió un mensaje en redes sociales para comunicar la partida de su hijo y pidió mantener a la familia en las oraciones. Hasta el momento no se han dado a conocer mayores detalles sobre la causa de su fallecimiento.
Colón era considerado una de las grandes promesas del boxeo puertorriqueño. Antes de aquella noche que marcó su vida, había construido un récord profesional de 16 victorias, 12 de ellas por nocaut, y ninguna derrota, perfilándose como uno de los jóvenes con mayor proyección de su generación.
Sin embargo, el 17 de octubre de 2015, durante su combate contra Terrel Williams en Fairfax, Virginia, recibió varios golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo”.
Tras el enfrentamiento, Colón sufrió una hemorragia cerebral y permaneció en coma durante 221 días. Las lesiones neurológicas que sufrió fueron permanentes y, desde entonces, requirió cuidados constantes y rehabilitación.
El caso provocó una fuerte reacción dentro del pugilismo internacional. En 2016, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) impulsó la llamada “Regla Prichard Colón”, con la que se estableció una política de tolerancia cero frente a los golpes dirigidos a la nuca, permitiendo sanciones que pueden llegar hasta la descalificación del responsable.
La historia de Colón trascendió los cuadriláteros y se convirtió en un símbolo de lucha y resiliencia. El CMB incluso lo reconoció como campeón honorario, en homenaje a su trayectoria y a la batalla que enfrentó durante años después de aquella pelea.
A casi 11 años de aquel combate, Prichard Colón falleció dejando una historia que marcó al boxeo y puso nuevamente sobre la mesa los riesgos de los golpes ilegales en este deporte.










