La atleta canadiense Molly Carlson escribió una página dorada en los deportes de alto riesgo al convertirse en la primera mujer en la historia en ejecutar un salto de gran altura desde la cima de un iceberg, en las gélidas aguas del Atlántico Norte frente a las costas de Terranova, Canadá.
La clavadista profesional llevó la disciplina a un escenario extremo al realizar un clavado de espaldas desde casi 15 metros de altura hacia el océano.
La hazaña no fue improvisada: requirió meses de exhaustiva preparación técnica, entrenamiento en condiciones heladas y logística de precisión para garantizar la seguridad durante la maniobra en la superficie inestable del hielo.













