Mucho antes de las grandes funciones en Las Vegas, los campeonatos mundiales y los millones de dólares, Saúl “Canelo” Álvarez comenzó a construir su carrera en escenarios mucho más modestos.
En 2008, cuando tenía apenas 17 años, el boxeador mexicano tuvo dos peleas en el Salón Marbet Plus de Nezahualcóyotl, Estado de México, y ambas terminaron con victoria para el tapatío.
La primera ocurrió cuando Canelo tenía un récord de 16 victorias, un empate y ninguna derrota. El combate estaba programado a ocho rounds, pero terminó rápidamente, ya que Álvarez noqueó a su rival, Solís, cuando faltaban apenas cinco segundos para concluir el primer asalto.
Canelo consiguió su primer cinturón en Neza
Menos de dos meses después, el joven boxeador regresó al mismo escenario para enfrentar un reto mayor. El 18 de abril de 2008, se midió con Gabriel Martínez, quien llegaba invicto con 17 triunfos y un empate.
En juego estaba el título Fedecentro de peso welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Esta vez, Canelo tuvo que recorrer los 10 rounds para quedarse con la victoria, luego de que Martínez no pudiera continuar para el undécimo episodio.
Con apenas 17 años, Álvarez consiguió así el primer cinturón de su carrera profesional, en una noche que marcó uno de los primeros pasos importantes de su trayectoria.
Años después, aquella etapa quedó muy lejos de los grandes escenarios. Canelo se convirtió en campeón mundial en cuatro divisiones y en uno de los boxeadores mexicanos más reconocidos a nivel internacional.
Sin embargo, antes de los reflectores y las grandes bolsas, hubo noches como aquellas dos peleas en un salón de fiestas de Nezahualcóyotl: una que terminó en menos de tres minutos y otra que le entregó al joven Canelo el primer título de una carrera que apenas comenzaba.